DE PINTURAS Y VIDAS

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CONTRA EL CINE 21/07/2007

Dicen que no me gusta el cine, pero no es verdad. No me gustan la mayoría de las películas porque son una pura trampa. En general, prefiero las antiguas en blanco y negro porque eran más inocentes y más auténticas. Ahora todo son trucos fáciles, guiones malintencionados y efectos especiales, que lo convierten en un producto de consumo masivo, destinado a ganar dinero y a alterar la mente de los espectadores.

Pero el verdadero problema del cine es su propio formato.

Intentaré explicarme:

Ya a primeros del siglo pasado, el jefe samoano de Tiavea en sus discursos sobre los Papalagi (que venimos a ser nosotros) denominaba a los cines las "salas de falsa vida" y tenía muy mala opinión del asunto. ¡Y eso que solo vio películas mudas!. A mí me abrió los ojos al grave peligro que representa.

Nuestra mente tiene sus limitaciones. Su parte inconsciente, que es la que más nos condiciona, no puede distinguir entre vida real, sueño y películas, por esto las archiva todas juntas y las cosas acostumbran a mezclarse.

El cine es la técnica que mejor puede reproducir nuestros sueños, a nivel sentimental asumimos sus historias como propias, nuestra mente profunda queda indefensa. Si nos implicamos sentimentalmente estamos listos, puesto que toda la carga ideológica asociada penetrará en nuestro inconsciente y se implantará con toda facilidad. El cine es una máquina de inducir en la gente sensaciones y sentimientos que no son suyos. La propaganda nacionalsocialista del III Reich, con Goebbels al frente, lo explotó al máximo sacándole todo el jugo, los demás aprendieron de ellos (1)

Observad que siempre intentan el impacto emocional, haciéndonos ver escenas que nos sacuden emotivamente. Violaciones, injusticias, traiciones, salvajadas a todos los niveles, también en el cine romántico pero en otra tesitura. Observad que vuestro cuerpo desprende adrenalina como si os estuviera sucediendo a vosotros y quisierais aplastar al malo al que no conocéis de nada. Lloráis viendo una escena con la que no tenéis nada que ver. Vuestro cerebro se despista y almacena las cosas como si le fueran propias. También sucede con las novelas, pero la mecánica de la lectura crea una cierta distancia.

Normalmente son bastante toscos, especialmente las producciones de Holllywood. Podéis saber quien paga la película por los mensajes más o menos subliminales que colocan. Un caso típico de impregnación ideológica es el del sabio/artista judío bueno, contra analfabetos anti-judíos malos (alemanes malos, árabes malos, rusos malos, etc.). No hace falta mencionar las justificaciones para robar el territorio de otros en las pelis del Oeste, o para justificar golpes de estado sangrientos como las dirigidas por Eisestein, donde toda la parte histórica está falseada, aunque estéticamente son maravillosas (su técnica me hace recordar a mi admirada Leni Riefenstahl). La norma es que siempre hay un enemigo que nos amenaza contra el cual el héroe debe luchar. El caso es que siempre hemos de vivir con miedo, porque el miedo nos hace gobernables (2). También nos dicen como nos debemos comportar, y nos dan ejemplos sobre la vida que hemos de llevar. Nos dicen lo que es bueno y malo (3).

Comercialmente la inducción al consumo de Coca-cola es omnipresente y, en los últimos años, el tabaco se ha vuelto muy sutil y sólo fuman los malos, que acostumbran a ser los personajes más interesantes. Automóviles y armas de fuego, son presentados en primer plano (recordemos que en los USA hay un importante mercado de armas).

Cuando ves la trampa te da risa. Si os entretenéis en discernir cuales son vuestros sentimientos propios y cuales son influenciados por marcas comerciales, grupos de poder o ideólogos variados, podéis aprender muchas cosas de vosotros, de ellos y de los trucos que gastan. Observaréis que la falta de respeto es total y prácticamente nos toman por tontos. Por eso repiten siempre los mismos trucos.

Hay que decir que no todas las películas hacen esto y que las hay que están creadas con las mejores intenciones, pero de todas maneras la implantación de sentimientos existe, por la simple mecánica de la filmación. La única manera de evitarlo es hacer las correcciones oportunas en nuestra mente, saber que lo que pasa en la pantalla no nos pasa a nosotros y que no lo tenemos nada que ver, podemos aprender cosas, nos podemos divertir, pero es necesario mantener la conciencia en guardia y escoger el nivel de involucración que queremos tener.

Quizás pensaréis que ya lo sabíais todo esto, que no sois tan burros, que no hay para tanto. Es lo que pensaba yo hasta que me di cuenta que me la pegaban igual o más, de forma que pasé a considerar la cosa muy grave (alerta roja) y a filtrar con mucho cuidado todo lo que me querían hacer ver. Es una simple técnica que, una vez aprendida, se aplica de manera automática.

Se trata de observar y filtrar los diferentes niveles de los mensajes, palabras, imágenes, música de fondo y temporizaciones, de escanear todos los rincones de la pantalla en cada escena. De comportarnos como si fuésemos un inspector. Cuando le pillas el truco resulta muy divertido y puede hacer pasables algunas películas aburridas, y si son buenas todavía las disfrutaréis más.

Simplemente, veréis TODA la película. (4)

(1) Si veis los documentales filmados por Leni  Riefenstahl y los comparáis con las puestas en escena de nuestros políticos, veréis que, esencialmente, no hay mucha diferencia, sobre todo en las intenciones.

(2) Nos hace desear un "amo bueno" que nos proteja.

(3) Nuestro homenaje anual a los difuntos se ha convertido en "hallowin" porque quien paga las pelis dicta las normas.

(4) Perdonad tantas notas a pie de página pero ¡queda tan culto!.


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