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El día 25/10/2007 se inauguró una muestra colectiva sobre (contra) la violencia machista. Presenté un conjunto de "digidibujos", o sea, dibujos digitales y les he puesto este título, adaptando el de la película de John Huston. He querido hacer una especie de estudio sobre el tema, terrible y cotidiano, de la violencia ejercida tradicionalmente por el macho sobre la hembra en el entorno de sus relaciones personales y sentimentales, con el resultado, también tradicional, del maltrato o la muerte de ésta. Es un intento de comprender que se rompe en la mente y en el corazón de una persona y le lleva a cometer esta clase de crimen e incluso, a justificarlo. Reconozco que hasta ahora todo esto me había preocupado pero no me había ocupado y la verdad, cuesta encontrar explicaciones. Toda la obra ha sido realizada de manera digital y presentada en bolsas de congelados, de las que se usan en casa, porque todas estas historias ocurren en el entorno doméstico. Las imágenes de base han sido halladas todas en internet y han sido adecuadamente modificadas para evitar que cualquier parecido con la realidad pudiera parecer una coincidencia. Hay 3 partes:
Los periódicos nos traen esta clase de noticias casi cada día. Como en los accidentes de tráfico, sólo mencionan lo que ocurre en el Estado Español y no sabemos que pasa en otros países. Quizá la suma total sería escalofriante. Es una muerte que acostumbra a pasar por el desprecio, la desconsideración, la humillación, el abuso físico, la tortura de las intimidaciones diarias y las palizas cotidianas. Este terror suele hacerse extensivo a los hijos de la pareja y al entorno familiar próximo. Podríamos llamarlo terrorismo casero. No es fácil hacerse idea de qué ilusiones falsas, creencias absurdas, costumbres degeneradas o culturas implantadas permiten realizar estos actos. Los homicidas, he podido saber, explican de varias maneras sus acciones:
Esto es lo que se deduce. Habitualmente
las explicaciones literales
son: "estaba harto", "no podía más", "así aprenderá" y cosas por el
estilo. Resumiendo, he encontrado estos casos como más frecuentes: El macho homicida acostumbra a ser primario, con poca cultura. Cuando se siento anulado, despreciado y acorralado, no encuentra otro salida que la "defensa" en forma de agresión física. La psicología no es su fuerte. También, como se considera a si mismo un ser superior, no soporta que ella lo deje y la manipula, haciéndole la vida imposible hasta que vuelve. Entonces vive con ella como amo, o él la deja a ella, o la mata. Si no quiere volver, también la mata. El macho no tan primario o simplemente más cultivado, usa medios psicológicos para dominar. Si mata, suele ser para heredar los bienes de ella. Su violencia es más parecida a la femenina. Ella, sea culta o no, es más partidaria de la agresión psicológica y de la manipulación (no siempre es consciente), pero cuando mata, o bien lo hace por defensa propia, sea por un hecho inmediato o para finalizar una opresión que ya no soporta, o lo hace por cuestiones económicas. También hay casos de falsas denuncias para obtener una separación económicamente ventajosa. Acostumbran a ser ellas las que, con más frecuencia, usan la magia (más o menos negra) para obtener lo que quieren. Por mala, por poco comprensiva, manipuladora y rebuscada que nos parezca la otra persona, el hecho de ver el homicidio como solución hace poner los pelos de punta. Si nos vemos incapacitados para razonar la situación, siempre tenemos a mano el “ahí te quedas” o lo que usaban en la antigua Roma, donde el macho era el amo: "tuas res habeto" (coge tus cosas). Por suerte, la mayoría de las personas optan por una separación tan amistosa como sea posible, que no siempre es posible. Yo diría que los hechos habituales de enamoramiento, casamiento o aparejamiento, ya llevan implícito el mal. No siempre pensamos que significa todo esto y los cambios que comporta en nuestras vidas. Tenemos expectativas falsas uno del otro. Lo hacemos porque todo el mundo lo hace, porque es lo que hay de hacer. Y después resulta que no tenemos cultura de la separación. Como enamorarse, declararse o casarse sale en las películas y en los “comics”, pero separarse amistosamente, poder dialogar para finalizar una relación, no sale. Es más romántico (y comercial) que los protagonistas acaben juntándose y si se separan, es porque uno de ellos es muy malo. El caso es que no sabemos como separarnos de nuestra pareja en paz. Quizás deberemos admitir que hombres y mujeres somos diferentes, casi como especies diferentes. La civilización humana, desde hace miles de siglos ha dividido las funciones sociales y tal vez esto ha creado maneras de ser totalmente diferenciadas. El macho salía de caza (o de guerra) con sus amigos y las hembras se quedaban en el campamento aseándolo y cuidando de las criaturas. Algunos ejemplos habituales de diferencias:
Si lo miramos bien, veremos que las dos partes tienen su lógica, pero son sistemas lógicos diferentes. El uno basado en la vida social y los sentimientos (ella) y el otro más enfocado a la eficiencia (él). Quizá John Gray no va desencaminado cuando dice que los hombres somos de Marte y las mujeres de Venus. Lo que es incomprensible es que, después de miles de años, no hayamos hecho ningún esfuerzo serio para entendernos unos a los otros. Y en cambio, no hemos parado de intentar dominarnos unos a los otros, con los resultados que están a la vista. |